Emilio Granero                
                                 
                       

 

Emilio llegó el 21 de enero de 2006, luego de nueve largos meses de desearlo y soñarlo. La alegría fue inmensa pero también llegó una preocupación: el bebé poseía una fisura palatina. Jamás había sentido hablar de este término, y por más que la pregunta fue repetida en infinitas oportunidades, en nuestras familias no teníamos antecedentes.

Los primeros días fueron complicados, no lográbamos acoplarnos en la alimentación. Poco a poco, con consejos de variados profesionales, a veces contradictorios, y buscando nuestro camino como equipo familiar superamos la primera fase, lograr que Emilio se alimentara.

LLegando a los 6 meses se planteó la posibilidad de una cirugía. La misma falló. A los 10 meses, un segundo intento con iguales resultados. La solución quirúrgica para la fisura de Emilio se volvía cada vez más incierta.

Sobre los 2 años comenzó un tratamiento de ortodoncia y fonoaudiológico que continúa hasta el día de hoy, con muy buenos resultados.

Emilio fue operado por 3era vez, exactamente, 3 años después de su primera operación. En octubre de este año, lograremos cerrar su paladar duro. Sobre los 7 años de edad tiene programada la última de sus cirugías.

Emilio, es un niño feliz. Concurre al jardín y disfruta de sus amigos. El sabe que tiene un “agujerito” en su boca, y que los médicos, la ortodoncista, la fonoaudióloga lo están ayudando para que “pueda hablar mejor”.

Si bien el camino a veces se torna más oscuro y lento, siempre están presente las luces de los amigos, familiares que nos apoyan y estimulan a seguir. Debemos sumar la bondad y generosidad de los profesionales que dedican su horas a nuestro hijos. La energía tiene una fuente. Emilio

Cuando llega un niño con fisura a una familia comienza una tarea àrdua y compleja, y cuando nace un niño sin fisura esa tarea es… árdua y compleja también.

Si quieres contactactarte con la familia de Emilio puedes escribirle a. scabrio@gmail.com

 

Historia de Juli